Ha ocurrido esta madrugada pasada, en un monte cercano a Hernani (Guipúzcoa). Los etarras hicieron explotar un artefacto en un repetidor, pero el monte escondía dos trampas mortíferas: dos mochilas bomba de 8 y 10 kilos, que se hubieran activado al tropezarse los ertzainas con unos cables. Por fortuna, los agentes no picaron, y ya de mañana descubrieron la trampa mortal.
Otra vez ETA buscaba asesinar agentes de las Cuerpos y Fuerzas de Seguridad el Estado, otra vez, como en Ondárroa, agentes de la Ertzaintza. Gracias a la policía autonómica vasca, que también ha sufrido en sus carnes el fanatismo de ETA.
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